Si alguna vez fui limpio y puro, si alguna vez el amor dentro de mi fue la bandera que guiaba mi vida,… Pequeños fotogramas se inmortalizan en recuerdos de esos días.
Y alguna vez, cuando hablo con mi corazón, le pregunto si alguna vez, aunque sea una vez, volveré a sentir esa libertad que me hacian sonreir al recordar el bello rostro de esa persona, esa compañera que me hacía la vida diferente, por quien luchar, y poder hacer reir, con sonrisa cómplice. Pero aún con el paso del tiempo, mi corazón no sabe que contestar, baja la cabeza y se esconde dentro de mi, evadiendo una contestación con la certeza de saber, que aquella respuesta que busco, le va avergonzar y al mismo tiempo me va a dejar sin esperanzas.
Y con esa sensación me deja, noche tras noche, cuando las horas antes de que el sueño visite mi alcoba, paso conversando con él, en nuestra soledad.
Y poco a poco, con el paso del tiempo, me voy alejando de la persona que fui, y me convierto en un adulto, que sin dejar de ser quien esperaba ser, me deja un aire agridulce que respirar.
Si alguna vez quise ser pájaro solitario y volar por encima de cabezas, ahora siento que me gustaría descansar en algún tejado, cambiar mis plumas, que llevan años luchando con el aire que me sostiene.


