Siento tu miedo, tus pasos desconfiados, el viento te despoja de tu traje galáctico. Poco a poco acercas tus pasos a mi círculo vital. Ahora soy yo quien se pone nervioso al sentir el aliento de tu boca. Tu piel se vuelve deseo, mis manos imaginan tus cabellos. El tiempo se para y nos observa en esta noche, escenario de nuestro encuentro.
Las campanas de la iglesia suenan sin cesar, banda sonora de esta historia tan extraña, de un encuentro tan inesperado. Todo es tan hermoso que solo puedo decir:
silencio, silencio, silencio, …
Y tu sientes el mismo sentimiento y callas. Termino en tus brazos, desnudo me entrego al diluvio de tus besos. Y todo toma forma, una única forma, un organismo que combaten con la pasión por bandera. Haces sentirme tan valiente. La cama nos acoje en nuestro exilio del mundo, tocas mi alma y a mi duele, el dolor que vendrá. Pero no quiero pensar en eso, solo pido que no salga nunca el sol. Mojados nuestros cuerpos siguen batiéndose en un duelo dulce y termino derramándome dentro de ti y deseo que esto no termine, que dure hasta la eternidad, morir contigo, vivir en la eternidad, fuera de este mundo tan cínicamente real.
El canto de los pájaros nos avisan de los primeros rayos del sol, sobrevuelan la ciudad celebrando la luz de la mañana. Pero yo quiero ser estrella y los colores dañan mis ojos. La cama me echa de tu lado y el café de la mañana me llama. Me alejo caminando por las calles de mi ciudad, mis pasos se acostumbran al nuevo día y siento el dolor que ya entra en mi. Lucho por llegar a mi casa, me adelanta el repartidor de periódicos, trae noticias de ayer, pero nadie escribe de nosotros. Ahora se que no es de este mundo este encuentro tan extraño.
Sigilosamente noto como el monstruo de la realidad se acerca a mi y echo a correr, aún sabiendo que me va atrapar, como un niño que intenta huir de la reprimenda de sus padres. Y me empieza hablar, palabras con tantas mentiras, siento el miedo de la hipocresia y el alma me tiembla.
En medio de la ciudad un jardín sin flores, pienso en plantar tu flor para que la ciudad se llene de la noche, asi te podré volver a encontrar. ¿Dónde esta mi casa? Necesito refugiarme en mis cuatro paredes hasta que la oscuridad vuelva al mundo. Busco en la causalidad el encuentro del camino que me lleve al refugio, mi refugio.
Toda forma ya parte de un recuerdo, mi recuerdo, nuestro recuerdo.
7 Abril 2008 a las 6:39 p |
chico, tu susurro me ha dejado sin aliento